Si bien el movimiento reivindicativo en torno a la «España vaciada» comenzó a organizarse a principios del año 2019, lo cierto es que los territorios rurales vieron cómo sus habitantes abandonaban su hogar– y todo lo que eso conlleva: costumbres, amistades, y un largo etcétera– en la segunda mitad del siglo XIX, dentro del marco de la revolución industrial. En este contexto, la mayoría de zonas rurales se fueron vaciando paulatinamente, con el consecuente incremento de la población en las capitales de provincia.